Caída Libre
Posteado el: Septiembre 11th, 2008 | Autor: Alex Súbaru | Archivado en Relatos | Etiquetado como: caída libre, relato |
Como una película en blanco y negro nuestros cuerpos blancos destacan sobre mi futuro nicho. Hormigas rojas iluminan la carretera mientras desde lo más alto de la ciudad nos miramos como dos enamorados. En sus ojos refleja el futuro, en sus oídos escucha el caos, sus manos temblorosas acarician el infierno mientras las lenguas de fuego devoran el edificio.
No saldremos vivos de aquí, no somos héroes, no puedo volar como Superman, ni siquiera puedo acelerar el proceso tirándome por la repisa porque diablos, estoy cagado de miedo. Tan solo como un estúpido enamorado observo esos ojos color miel, tampoco quiero besar por última vez el fruto del deseo carnal porque no me permitirá seguir admirando la belleza de su rostro empapado de los ríos salados procedentes del contorno de sus pupilas.
Morir por motivos desconocidos, manda huevos. No soy un héroe, tengo ganas de arrojarme al suelo y llorar como ella, pero hasta el último instante hay que seguir guardando los modales, si es que la humanidad hace cosas realmente estúpidas y ahora que estoy a punto de morir sigo sin mostrarme tal como soy.
Y ahora se supone que me tengo que arrepentir de mi vida, tengo que pensar las cosas que hice mal, los perdones que dejé sin decir, los besos que dejé de lanzar. Al contrario, notando el calor del fuego aumentando a cada planta que consume pienso en las hostias que no di, los gritos que callé, las tonterías que dejé de hacer tan solo por comportarme como uno más en una sociedad liderada por unos estándares.
Nos abrazamos. Por un momento no sé si el calor procede de su cuerpo o es el esperado final. No puedo sacarme de la cabeza el morir de una forma tan dolorosa, tan lenta, tan morbosa para los actuales medios de comunicación. Seguramente nuestros cuerpos carbonizados salgan en primera plana, comentarios en 20minutos provocarán los odios y risas de los presentes, nuestro cuerpo desnudo será el último recuerdo de nuestras familias, en un futuro lejano internet no olvidará y en su memoria permanecerá la barbacoa del día.
La luz del foco de un helicóptero me aleja de mis pesadillas, por un lado lo agradezco, creía que me atrevería a saltar al precipicio si pensara cinco segundos más, por otro lado, al ver que se alejaba me sumergió en un mar de dudas. No se si saldré de aquí, aunque tampoco sé si quiero. La vida no me ha ido nada mal, pero con tanta noticia de muertes, crisis, y otros artículos cuyo único mensaje, oculto pero directo es, “la vida es una mierda”. Bastantes motivos para no levantar la mano en busca de ayuda pero sí para agacharme y hacer más rápida la digestión de las llamas.
Pero no puedo sacrificar la vida de mi compañera, no puedo dejar que sus últimos suspiros sean los que la quemen por dentro, por eso la cojo de la mano, nos acercamos a la repisa para ver el espectáculo y nos dejamos llevar para volar por última vez. Cinco segundos de caída libre son más que suficientes para gritar “Soy libre“.


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